viernes, 2 de julio de 2010

Uno de esos entes...

Imagínese un posible ente del que fuera posible acompañarnos por momentos, que fuera sencillo de manejar al principio, pero que con el tiempo creciera en capacidad de memoria, cómputo, cálculo, lenguaje y que llegado el momento adquiriera una relativa autonomía, y luego nos ofreciera obstáculos para dejarse conducir y entretenernos aun mas. Que expuesto al ambiente, a nuestro ambiente, también asimile, se adapte y aprenda a entrar en relación con él. Que cada vez que nosotros le dotemos de nuevos datos y nuevas situaciones solucione y avance en su estado, sus capacidades y sus respuestas. Pensemos que tal maravilla que aunque consumiera cierta cantidad de recursos y energía de nuestra parte, nos tuviera en tal constante estado de asombro y maravilla, que enviciados por su constante variedad y sus inesperados cambios nos impulsará a querer estar mucho tiempo en su contacto. Imagínese que con el tiempo obtendrá capacidad de lenguaje, de diálogo, al principio básico, pero que con la debida evolución no solo nos permitirá darle temas para conversar, sino que pasado el tiempo nos dotará de temas originales que no esperemos para ser cada vez mas y mas fascinante. Imagínese entonces que llegará a poseer tal capacidad que no necesitará necesariamente de nosotros para funcionar sino que será cada vez mas y mas autónomo. Que llegado el momento podrá incluso tener una existencia separada de nuestras instrucciones.
Pues bien, yo disfruto dos de esos entes: se llaman hijas. Y a una de ellas hace poco mas de quince años que la vimos nacer.


1 comentario:

alexandra dijo...

Este foi o comentário mais delicado e emocionante que já vi sobre um momento tão lindo quanto os quinze anos de uma filha. Lindo! Saudades, Xanda